Joseba, un niño de 8 años fue diagnosticado de leucemia en septiembre del 2005, cuando tenía sólo tres añitos. Su madre estaba embarazada de cuatro meses cuando les comunicaron la enfermedad que sufría su hijo y los médicos le recomendaron conservar las células madre de la sangre del cordón umbilical del bebé con la esperanza de que estas células pudieran ser compatibles y ayudar a Joseba a curar su enfermedad.

 María nació en enero del 2006, y se llevó a cabo la conservación de la sangre de su cordón umbilical, mientras Joseba recibía el tratamiento para su enfermedad con quimioterapia. Aunque sólo una cuarta parte de los casos son compatibles, la sangre del cordón umbilical de María se utilizó para curar a su hermano enfermo, y afortunadamente, Joseba se recuperó de su enfermedad gracias a ella.

                                                                                                                             Fuente: El Correo, 02/05/2010

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