Un estudio dirigido por científicos del Centro de Cáncer MD Anderson de la Universidad de Texas (Estados Unidos), cuyos resultados publica la revista especializada New England Journal of Medicine, ha demostrado que la sangre de cordón umbilical establece un nuevo suministro de sangre en los pacientes más rápidamente después del trasplante cuando previamente se expandió en el laboratorio sobre un lecho de células que imita las condiciones en la médula ósea.

Al cultivar la sangre del cordón umbilical en el laboratorio sobre un lecho de células precursoras mesenquimatosas, los investigadores lograron aumentar considerablemente el número de células trasplantadas, redujeron el tiempo de recuperación y aumentó la proporción de pacientes en los que la sangre se regeneró.

Según explica Elizabeth Shpall, principal autora del estudio y profesora en el Departamento de Trasplante de Células Madre y Terapia Celular del MD Anderson, “la expansión multiplicó por 12 el total de células trasplantadas y aumentó en 40 veces el número de células CD34+, cruciales para el injerto. Esto llevó al rápido injerto de las células blancas de la sangre y las plaquetas, aspecto que produce una mejora en la seguridad del paciente y reduce su tiempo de recuperación”. “Los investigadores del MD Anderson confían en que el pretrasplante de sangre de cordón umbilical pueda convertirse en el nuevo estándar de tratamiento, siempre y cuando estos resultados se confirman en un ensayo clínico”.

Fuente: New England Journal of Medicine, Diciembre 2012

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